Llegamos con Ji de la costa el domingo por la noche, con antojos de picadita. Veníamos por Gral. Paz, así que decidimos ir hasta la bajada de Cabildo y sacarnos las ganas en Placeres Patagónicos (Blvd. San Isidro Labrador 4408, Nuñez). Habíamos pasado varias veces por la puerta del restaurant (y por la del local de Delikatessen que está a unas 3 cuadras) y era una visita que teníamos pendiente. Le había llegado su hora…
Estacionamos sobre la calle del boulevard a 50mts de la entrada; un policía custodiaba la cuadra en la esquina. Eran las 22hs. Al acercarnos a la puerta, hojeamos el menú que se encontraba a un costado. Por los precios expuestos, ya podías percibir que no iba a ser una “picadita así nomás”. Pero si la comida lo vale, incluso una picada, no tiene porque asustarse el bolsillo.
Cruzamos la puerta de entrada… algo que espero es que el maitre, o quien asuma esa clase de tarea, me reciba e invite a ubicarme en algún sector del salón o mesa. Está bien que sea un lugar de picadas, algo muy informal, bla, bla, pero creo que uno también paga por servicio, y que alguien te “reciba”, es parte de ello…
Quedó claro que después de casi 2 minutos paradas en la entrada, meseros/meseras pasando frente a nosotras, y nadie nos daba bola, no? Ya algo caliente (aclaro que suelo ser muy calentona, y el proceso de “ebullición” suele suceder en un corto período de tiempo), realicé unos pasos hacia uno de los camareros al cual me dirigí hablándole a su nuca, y consulté por una mesa para 2, el cual me contestó con su nuca, que pasáramos y eligiéramos cualquiera. Arrancamos bien…
Nos sentamos en una mesa para 2 y nos acercaron la carta. La propuesta del menú iba desde los SANDWICHES Patagónicos (promedio de $24 c/u), Especiales (promedio $23 c/u) o Clásicos (promedio $16 c/u), hasta los PLATOS PRINCIPALES (a base de salmón, lomo, pollo, cordero, bondiola, goulash, pastas, sopas, etc., todo entre los $16 a $44), ENSALADAS (promedio $23 c/u), y las tan deseadas TABLAS de picadas. En ellas nos detendremos en detalle…
Las picadas venían en 2 tamaños: para 2/3 personas o 4/5 personas. Las variedades ofrecidas eran:
- Patagónica (la vedette del menú) $110/$154: Trucha ahumada, ciervo ahumado, cordero ahumado, jabalí ahumado, salame de ciervo ahumado, jamón cocido, leber, jamón crudo, queso ahumado, q. sardo, q. de cabra, q. gruyere, q. azul, q. de búfala, paté de hígado casero, miniaturas de la cocina (berenjenas en escabeche, porotos, pickles, etc.) y canasta de panes artesanales.
- Radal $66/$95: Queso ahumado, q. sardo, q. de cabra, q. gruyere, q. azul, q. de búfala, q. pategrás, q. muzarella, q. de campo, q. provolone, q. de oveja, q. brie, q. pepato, q. fontina, paté de hígado casero, miniaturas de la cocina y canasta de panes artesanales.
- Ciprés $76/$104: Salame de ciervo ahumado, pavita, lomito canadiense, chorizo criollo, leber, bondiola, queso de oveja, q. brie, q. fontina, q. pepato, q. muzzarella, q ahumado, paté de hígado casero, miniaturas de la cocina y canasta de panes artesanales.
- Clásica $57/$77: Jamón cocido, jamón crudo, salame de milán, mortadela con pistacho, leber, queso azul, q. gruyere, q. pategrás, q. muzzarella, q. de campo, q. provolone, salchichón primavera, paté de hígado casero, aceitunas y canasta de panes artesanales.
Es posible agregar o acompañar estas picadas con: degustación de ahumados ($50), selección de salchichas ($40), mini patagónicos ($50), tablita de queso ($20), tablita de crudo y queso ($22)…
En la sección de bebidas, hay un destacada lista de cervezas importadas, nacionales y artesanales. Las importadas provienen de Dinamarca, Rep. Checa, Belgica, Holanda, Inglaterra, Alemania… Las nacionales: Otro Mundo y Primitiva. Y las artesanales El Bolsón y Placeres Patagónicos.
Mientras mirábamos el menú, nos acercaron la panera y un queso blanco para untar… Optamos por la picada “Ciprés” para 2/3 personas, una cerveza Erdinguer Rubia (Alemana, 12% Grad. Alc., porrón 500cm3, $28), y una limonada. Esta última era parte de los “jugos exprimidos” presentes en el menú. Se fueron con el pedido pero volvieron a avisarnos que limonada no había ya que el horario del servicio de merienda ya había pasado (???). Jime: “Jugo de naranja, puede ser?”. Mesera: “Sí, jugo de naranja sí”. La verdad es que no comprendo cómo la exprimidora funciona a las 10 de la noche para la naranja, pero no para el limón. No queda mejor reconocer que no hay mas limones?
Volvieron a los pocos minutos con la picada. No puedo evaluar objetivamente la velocidad del servicio ya que había poca gente presente en el local. Sí puedo remarcar 2 puntos negativos: 1) la panera y el queso que hacía menos de 10 min. habían traído, se lo llevaron en “reemplazo” de la canasta de panes especiales y platitos que traía la picada. Si no me equivoco, ni habíamos alcanzado a probar el pan ni el queso untable con hierbas. 2) las cervezas merecen cierta delicadeza al servirlas; deben llevar algo de espuma porque parte de la carga aromática se encuentra allí, pero tampoco como para tirarla dentro del vaso desde una altura de 30cms, que termina dejando un 10% de líquido y el 90% restante de espuma. Exijo un buen servicio con las bebidas, porque se lo merecen y lo valen (tenga un valor de $30 o $5 el porrón).
La ingredientes de la tabla de picada son de muy buena calidad. Las porciones son justas. Los panes de elaboración casera están muy bien; sólo uno -el de olivas negras- me pareció bastante, bastante pasado de sal. Podemos decir que la propuesta gastronómica no defrauda: uno puede disfrutar de unas muy buenas picadas patagónicas, acompañadas de excelentes cervezas negras, rojas, azules, rubias… No es barato, pero como ya he dicho antes, si cada peso ($) lo vale, bien invertido está.
La separación entre mesas es correcta, la decoración rústica es acorde (lo único que me parece rompe el esquema es el techo cubierto con paneles acústicos al estilo pub bullicioso). El local ofrece la venta de artesaías en madera, como así también aceites, vinagres, chocolates y mermeladas elaboradas por la línea gourmet “Placeres Patagónicos”.
Como cierre final puedo decir que lo positivo de la propuesta gastronómica se vió empañado por otras cuestiones no menores como es el “personal de servicio”. No paraban de reirse a carcajadas, hablar fuerte (se escuchaban todas las conversaciones claramente), y chusmear junto a la persona ubicada detrás de la barra. Fuera de lugar totalmente. Era tan molesto, que quise irme cuanto antes.
Pedí la cuenta… Mi ticket marcaba las 23.07 hs y $114 por una cerveza rubia alemana, una picada Ciprés, un jugo de naranja exprimido, y una rica experiencia “en boca” manchada por un grupo de personas que todavía no comprenden lo fundamentales que son dentro del mundo gastronómico…
