Pipí Cucú

18 11 2009

Pasamos por GEBA  a las 21hs según lo pactado. Allí buscamos a las “siames” Popi y Pampi para salir en busca de alguna nueva experiencia gastronómica…
Vueltas y vueltas por Palermo, hasta que Popi sacó de su cartera una clase de hoja/machete cortada con los “dientes”, que contenía restós a visitar. “Pipí Cucú” sonó simpático en el listado y la idea era picar algo en alguna mesita al aire libre, así que hasta allí fuimos a ver si cumplía con los requisitos: Ciudad de la Paz 557 (Colegiales).
Casi nos pasamos de largo, ya que posee una iluminación tenue y si no te guiás por la altura, es casi seguro que no registrás la presencia de este lindo lugar del barrio. Mesitas en la vereda debajo de un toldo, muy afrancesado, nada que que reprochar: allí vamos!
Cabe destacar la muy buena onda de la gente del lugar y del restó desde un primer momento, ya que sólo quedaba una mesa de 2 afuera, y 2 chicos que se acababan de instalar en una de 4, gentilmente nos cedieron esa para que las niñas hicieran uso de las tan buscadas “instalaciones externas”.
Carta reducida de estilo mediterráneo, barra de tragos y carta de vinos con pocas opciones.
La idea era picar, probar, conocer, así que compartimos:

Entradas:
- Ensalada de mollejas ….. $27
- Camembert tibio…… $26
- Bruschetta de atún y huevo poché…… $24

Plato Principal:
- Ravioles de ragú…… $36
- Pesca del día: mero con cous cous…… $43

Postre:
- Torta húmeda de chocolate…… $22
- Mousse de chocolate blanco…… $22

Agua x 2…… $12
Vino Saurus Pinot Noir…… $52
Café…… $5

Cubierto por persona $5…… $15 (éramos 4 pero sólo nos cobraron 3)

TOTAL $284

El restó es pequeño pero cálido y acogedor, con detalles excéntricos como la vajilla antigua de porcelana, los cubiertos de plata trabajados o las griferías de los baños de cobre con forma de patos.
Los platos todos muy sabrosos y abundantes (la entrada de queso camembert tenía una mini horma de queso entera), la atención también para destacar, muy atenta y buena onda en todo momento.
Si bien los precios no son baratos, hay opciones de menú de mediodía por $34 que realmente valdría la pena probar.

Un lugar como se auto-describe en la entrada: Top, Chic, Rococó, Souvenir, Encantador…





Pizzas a la parrilla

24 02 2009

Martes 10 de febrero del 2009, pronóstico del tiempo para la Ciudad de Buenos Aires: cielo nublado, tiempo desmejorando con probabilidad de lluvias y tormentas hacia la noche, vientos moderados provenientes del sector este… Pero “qué lindo día para hacer un asado!!!” no? Ya no había marcha atrás, las pizzas a la parri estaban programadas en nuestras agendas desde hacia 10 días. Buscaríamos la manera de arreglarnos con las inclemencias del clima, y listo. Además, el plan era hacerlas en el quincho de la Dra. Santos: nada de que preocuparse.

Luego de una larga cadena de mails para definir el menú de la noche esperada, el voto popular decidió: pizza de tomates asados (a la parrila obviamente, con un poco de oliva y azúcar), queso de cabra, orégano, aceitunas negras picadas, albahaca (ingrediente solicitado especialmente por la dueña de casa), salsa de tomate, aceite de oliva, pimienta y rúcula; y una segunda opción a base de mozzarella, salsa de tomate, rúcula, jamón crudo, oliva, pimienta, parmesano y aceitunas negras picadas. Resaltemos que la masa sería de elaboración casera-made in home-made in situ, por la cocinera a cargo de la velada: Gisela -mejor conocida en los lejanos pagos sureños del país como “Polaka”, o “Polakita (debido a la escaséz de centímetros que su cuerpo porta).

La bebida también fue fruto de encuesta dentro del grupo. Las opciones que habían sobre la mesa eran: sangiovese, tempranillo, pinot noir, rosado -bebida base del grupo, compañero inseparable en nuestras últimas reuniones-, pinot grigio o semillón. El rubro “blanco” fue rápidamente descartado por algunas de las integrantes (justificaron malas experiencias y feas resacas con este tipo de bebidas). Así que nos centramos en los tintos ternados, y resultaron ganadores el pinot noir y el rosado (no podíamos dejarlo de lado).

Realizamos las compras el día anterior con Jime en el Jumbo de Palermo. Con la búsqueda de ingredientes para las pizzas no hubo inconvenientes (salvo por la extraña ausencia de tomates en la zona de verdulería), pero la poca oferta de vinos rosados en góndola, nos mantuvo un tiempo preocupadas por el tema: sabíamos que el rosado es el rey de nuestros encuentros, no podíamos fallar en la elección… Decidimos darle una oportunidad al archi-conocido (y muy sobrevalorado -opinión personal de quien escribe-) Latitud 33 (Bodegas Chandon), en una versión no tan conocida como el Rosado Pinot Noir 2008 (vino que supo ver la luz por primera vez con la cosecha 2007). Con un precio que rondaba los $21, pasó inmediatamente a hacerle compañía al Newen Pinot Noir 2007 (Bodegas del Fin del Mundo, $21), que ya lo estaba esperando en el chango de supermercado. Yo prefería “salir a la cancha” con 3 vinos, pero mi idea fue rápidamente descartada, dada la última experiencia vivida con la “formación 1-1-1-3-3-2-1″ (1 picada, en 1 noche, de 1 día de semana, con 3 botellas de tinto, para sólo 3 mujeres, que al día siguiente produjo 2 resacones, que conllevaron a 1 baja laboral). Acepté la derrota… Más que nada por la continuidad laboral de mis compañeras de equipo.

Llegado el día, pactamos como lugar de encuentro Cabildo y Juramento. Allí levantaría a Jime y a la Dra. Santos (conocida en los suburbios de Defensores de Belgrano como “Popi”). La Lic. Corró Molas (más conocida entre los “funebreros” como “Pampi”), se haría presente más tarde, directamente en el lugar de reunión. Extraño fue el momento en el cual ingresaron al auto y Popi me hizo entrega, en tan solemne acto, de un paraguas. “Recordé que la parrilla que está fuera del quincho, no tiene techo”, sentenció… No importaba, nada detendría nuestra “pizza party”.

Antes de llegar a destino pasamos a buscar 1kg de tomates peritas (que un mega-supermercado como Jumbo no nos pudo proveer), por la verdulería de barrio, a la vuelta del dpto. de Popi. Luego de vivir una situación extrema allí dentro (la beba de la verdulera que se encontraba en su “cuna” -llámese cuna a un chango de supermercado con una base de gomaespuma- dejó atascado entre los barrotes del carro uno de sus bracitos, y entre los gritos y llantos de la nena, nadie de los presentes podía liberarlo), y superada la situación -aclaro que la madre dejó a la nena en el carro-, aboné mis $5 correspondientes al kg de tomate, y me dispuse a garronear un cajón de madera para poder encender el fuego. Sabía que iba a ser una prueba difícil de superar ya que nuestros verduleros de barrio suelen reutilizar esas cajas (quien dice, lo que hoy es una cuna de chango de supermercado, mañana puede ser un andador de cajón de manzanas). Mientras veía salir de su boca el “no”, atiné a decirle “aunque sea uno que no le sirva, que esté roto”. Se apiadó de mi alma, miró hacia la vereda y entre todos los cajones que allí yacían -mojados-, ubicó uno que rápidamente procedió a entregarme.

Llegamos a destino armadas hasta los dientes y con un gran desafío por delante: encender fuego con madera mojada y cocinar bajo la lluvia. Y nada pudo detenernos… Sólo hubo un momento de quiebre en la noche, fue cuando tuvimos la baja de las 2 botellas de vino -mami dijo que para esta velada de 4 damas sedientas, había que comprar 3 botellas-. La dueña de casa tuvo que cometer un atraco (que paradoja, la Dra. en Derecho Penal cometiendo un delito; quien te iba a salvar Popi si te agarraban? sos la defensora de este grupo, no te podemos perder!!!): tomar una botella de la bodega de su esposo para salvar la velada. Eso es una amiga de verdad…

Y fue así como, junto a un Altas Cumbres Malbec 2005 de Bodegas Lagarde (propiedad de Javo), la noche llegó a su fin… Eran cerca de las 3am, y todavía había un largo día laboral por delante…

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